AFF Fiction Portal
errorYou must be logged in to review this story.

Futako: Salvando Kupferdis

By: Shining Force
folder Original - Misc › -Threesomes/Moresomes
Rating: Adult
Chapters: 4
Views: 311
Reviews: 1
Recommended: 0
Currently Reading: 0
Disclaimer:


arrow_back Previous

Capítulo 4: Lunes 04/03

Son las 6 h 

Me despierto totalmente energética.  

Voy directo a la ducha y me doy un buen baño. Al salir, me maquillo sutilmente, y luego voy a mi cuarto a vestirme con la ropa que compre para este gran día.  

Al terminar, voy a la cocina y desayuno algo rápido pero llenador. 

Estoy a menos de media hora de distancia del colegio, pero por las ansias que tengo, salgo a las 7 h de mi casa. 

Voy a la estación de trenes, paso los molinetes y subo a la formación.  

El vagón no va muy lleno, no puedo sentarme, pero no voy apretada por el resto de los pasajeros. Al instante me doy cuenta de que van varios alumnos con el uniforme del colegio donde voy a empezar a trabajar. 

Llego a las 7 15 horas a mi destino, bajo y sigo mi camino a la institución. 

Son unos 10 minutos de caminata, y estoy frente a la entrada del parque principal. Entro al edificio y voy directo a la sala de profesores. En la puerta de la sala, veo al director Uehara, y me acerco saludándolo: 

“Buenos días, director.” Haciendo una pequeña reverencia. 

“Buenos días, señorita Kintama.” Devolviéndome el saludo. “Llegó temprano. Me alegro de su entusiasmo.” 

“También es un poco el nerviosismo de empezar este nuevo trabajo.” Le respondo mostrando un poco de vergüenza. 

“Es entendible. No se preocupe. Ya que está aquí, podemos aprovechar para presentarla al resto de sus compañeros de trabajo. Así que entremos a la sala de profesores.” Me dijo mientras me abría la puerta y me invitaba a pasar. 

“Con su permiso.” Le digo 

Entro y veo la típica sala de profesores, con bastantes escritorios que pertenecían a los distintos docentes, cada una con una computadora y con distintos documentos y plantillas. 

En el lugar había unas 19 personas. Entonces el director llama la atención de todos los presentes: 

“Disculpen, buenos días.” Saluda cortésmente. 

Se escucha en respuesta un bueno día general de los presentes. 

“Espero que tuvieran un buen fin de semana. Tengo una noticia, que algunos capaz ya sabían, pero hoy comienza a trabajar en nuestro establecimiento una nueva docente, la señorita Kintama Futako.” Me presenta al resto de los docentes. Recibo unos pequeños aplausos y bienvenidas mientras hago una reverencia apenada. 

“La señorita Kintama, va a ser la nueva profesora de educación sexual. Primeramente, estará a cargo de los tres cursos de primer año.” A lo que me mira y continua su explicación. “Ahora, la voy a dejar a cargo de la señorita Inoichi. Ella es profesora de literatura, y la va a guiar en la escuela.” 

Entonces se me acerca una mujer que aparenta mi edad y me saluda: 

“Mucho gusto, soy Inoichi Satomi. Ante cualquier pregunta o consulta, estoy a tu disposición.” Hace una pequeña reverencia. Está vestida con un equipo de gimnasia bastante holgado y su pelo negro lo tiene atado a una cola alta. 

“El gusto es mío.” Y le devuelvo la reverencia. 

Entonces, el director se retira, y Satomi me presenta con el resto de los docentes.  

Al terminar las presentaciones, me muestra cuál será mi escritorio, que por suerte está junto al de ella. 

“Cómo sabrás el horario de clases es de 8:30 a 13 h, nosotros igualmente estamos un rato antes para prepararnos para el día.” Me comenta mientras vamos caminando por los pasillos.  

Me fue guiando por toda la escuela, diciéndome donde está cada lugar, hasta que llegamos a las aulas de los cursos que me correspondían. 

“Y aquí están 1°A, B y C. Estos son los cursos que vas a instruir.” 

1° A y 1° B están una al lado del otro y 1°C frente a ellos. 

“Hoy tenes de 9:10 a 10:40 en 1°B, así que no se si quieres que te presente con los alumnos, o estás confiada y entras sola.” 

“No te preocupes, ya me ayudaste bastante. Muchas gracias.” Le respondo. 

“Perfecto. Entonces te dejo, suerte y que salga todo bien.” Me dice sonriéndome. 

Ella se va, y yo quedo unos 5 segundos frente al aula. Tomo un poco de aire para tranquilizarme, abro la puerta y entro. 

En el aula había 20 alumnos, 10 chicos y 10 chicas. Todos entre 12 y 13 años. Algunos estaban hablando entre ellos, riéndose, otros jugando con su móvil. Cosa que hacen los adolescentes. 

Algunos me ven, y alertan a sus compañeros para que tomen sus asientos 

“Buenos días alumnos.” Les digo con un poco de autoridad. “Soy Kintama Futako, su nueva profesora de educación sexual.” 

Recibo un bueno día de parte de ellos. Algunos se reían por el tema que íbamos a ver, especialmente los varones.  

“Se que es un tema que muchos tendrán conocimiento, otros que no, pero aquí quiero que sepan que es un lugar para comprender tanto su cuerpo como el cuerpo de los otros.”  

Me acerco al pc del salón y coloco un pendrive que preparé anteriormente con distintas imágenes que fui recolectando. 

Entonces comienzo mi clase.  

Primeramente, les muestro distintas imágenes mostrando las diferencias de los cuerpos de las chicas y los chicos, explicándoles cada parte. Debo decir que eran bulliciosos, pero que a la mayoría les interesaba lo que les enseñaba. 

Lo que , no sabía si era muy pronto para dar un paso adelante en la explicación, pero uno de los chicos, llamado Raito agrego: 

“Pero profesora, tengo entendido que también hay futanaris.”  

Ante esta afirmación yo le confirmo: 

“Efectivamente Raito, muy buena aclaración. También hay futanaris. No me esperaba que lo supieras.” Le conteste a lo que otra alumna, llamada Iroha, preguntó. 

“¿Y qué es un futanari?” Preguntó la niña. 

Futanari es una persona que presenta los dos sexos. Tanto el pene como la vagina.” Le respondo 

Algunos empezaron a cuestionar eso, como que si era posible o que era una mentira. 

“Lo que les puedo decir es que es real, lo único que no es tan común. Es más, yo soy una futanari.” 

Primero no lo podían creer. Uno de los niños, llamado Ryoma, pregunta: 

“¿No nos estás mintiendo?” Algo ofuscado. 

“Bueno, para que ustedes no tengan duda, les puedo mostrar. Levántense de sus asientos y acérquense.” 

Así que se fueron aproximando, con una cara de total curiosidad. 

Entonces empiezo a bajar el cierre de mi falda, y de a poco me la voy bajando dejando ver mi ropa interior con mi bulto dentro de ella. 

Entonces les digo: 

“Ven, ese bulto es mi pene.” La verdad que quería mostrar toda mi “hombría” a todos, pero me contuve. A lo que Raito grita: 

“¡Eso seguro que es una media! ¡No es real!” Ante esto, la que es la representante del curso, Azuki, una chica bastante seria, le critica: 

¡No le faltes el respeto, es nuestra profesora! 

“Tranquilidad chicos. Entiendo que no creas Raito ya que no es algo común. Así que porque no lo ven directamente.” 

Así que lentamente voy retirándome mis bragas y dejando mi miembro a la vista de todos mis alumnos. 

Ellos se asombran y no dejan de mirar.  

“Como les dije, las futanaris, tenemos los dos sexos. Cómo pueden ver, esto es un pene. El sexo reproductor masculino.” Tomando mi pene con mi mano. “Estos son los testículos, aunque algunas futanaris no poseen.” Me levanto los huevos y dejo ver mi otro sexo. “Y esta es la vagina.” 

Ante la mirada de esos niños, estaba intentando contenerme y no tener una erección bestial frente de ellos. Igualmente, veo que varios ya se les estaba formando unas carpitas en sus pantalones, lo cual me encantó ver que se estaban excitando por mi culpa. 

 


“No esperaba que estuviéramos en esta situación la primera clase, pero me alegra así podemos avanzar más rápido.” Dejo de contenerme, y mi pene empieza a ponerse duro. “Así que les voy a mostrar como los hombres y las mujeres se dan placer.” 

Entonces lentamente, comienzo a frotar mi pene con mi mano, subiendo y bajando. 

“Esto se llama masturbación. Pueden hacerlo con una mano, también pueden usar su otra mano para darse placer en su glande.” Les digo mientras les muestro como hacerlo. 

“Y las mujeres, pueden masajearse su clítoris, también pellizcarlo con cuidado. O también, si es que están más preparadas y no tienen miedo de romper su himen o ya lo hicieron, pueden ir metiendo de a un dedo dentro.”  

Voy mostrando cada paso, hasta que empiezo a meterme dos dedos en mi coño. 

Mantengo el ritmo, y con la otra mano empiezo a masturbarme mi pene. Dejo largar algunos gemidos y continuo con la explicación: 

“Y por supuesto, también esto lo puede hacer otra persona, siempre y cuando ustedes y esa persona quieran.” Los miro sin dejar de masturbarme. “¿Alguien quiere probar conmigo?” 

Los niños se miran unos a los otros. 

Entonces Raito da un paso adelante y acepta hacerlo. 

Hago que se me acerque, y llevo su mano a mi coño mojado. 

“Ahora suavemente empieza a meter tus dedos dentro de .” 

El obedece, y mete dos dedos en mi vagina. Solo se escucha en el aula el chapoteo de mi coño y mis gemidos.  

“¿Quieres que yo también te masturbe?” Le pregunto al oído. 

El me responde: 

“Si, por favor, profesora.” 

Entonces meto mi mano dentro de su pantalón y su calzón, y empiezo a masturbar suavemente su pene. Su falo está super tieso. Miro a las chicas y les digo: 

“¿Alguna de ustedes quiere masturbar mi pene?” 

A lo que Azuki responde: 

“Yo profesora!” Dice seriamente 

Entonces se coloca frente a mi pene y empieza a masturbarme torpemente. 

A ella le hago la misma pregunta que a Raito, y ella acepta que le meta dedo en su coño. 

Así estuvimos unos minutos, junto con Raito y Azuki, masturbándonos, hasta que los chicos se vinieron, primero el niño y luego ella. 

Saco mis manos de sus respectivas ropas interiores, ambas mojadas de sus fluidos y continúo masturbándome, más firme y rápidamente, entonces acabo frente a todos mis alumnos, ensuciando todo el piso con mi semen y mi squirt 

Pasan unos pocos minutos, y cuando nos reincorporamos les digo: 

“Bueno chicos, sé que fue algo fuerte todo esto, pero quiero que sepan que es parte del currículo escolar a partir de ahora. No es obligatorio, pero quisiera que vayan practicando con sus cuerpos y que todas las dudas y consultas que tengan, las traigan para la clase que viene.” Digo todo esto aún sin desnuda en mi parte inferior. 

“Eso es todo. Nos vemos la próxima clase.” 

Todos se ponen de pie y hacen una reverencia. 

Me despido, me visto y me voy al baño de mujeres cerca del aula. 

Los alumnos salen al receso. 

Son las 10:40 h 

Al llegar al baño, me empiezo a arreglar mi aspecto, ya que estaba toda sudada de mi clase “magistral”.  

Luego, voy a la sala de profesores, y veo que está Satomi: 

“Profesora Inoichi.” La saludo. “Ya terminé mi primera clase.” 

“Por favor, llámame Satomi, que somos de la misma edad.” Me contesta simpáticamente. “Y cómo te fue?” 

Al acordarme de lo que paso en el salón, se me escapa una sonrisa y le digo: 

“Debo decir que me fue muy bien. Los alumnos participaron activamente.” 

“Entonces fue un éxito” Me responde Satomi. “Por cierto, ahora te tendría que explicar sobre los papeles que tenes que llenar luego de tu jornada, pero tengo una clase. Pero está el profesor de física, que se ofreció para guiarte.” 

“¡Oh, que bueno! ¡Muchas gracias!” 

En eso, se acerca un hombre algo gordo, un poco más bajo que yo.  

Él es el profesor Tarade Fukuo. Enseña física.” Me lo presenta Satomi. 

“Un placer conocerte señorita Kintama.” Fácilmente me doy cuenta de que él está mirando mis pechos con lujuria. La verdad no me molesta, al contrario. 

“El placer es mío. Estoy para lo que me pidan.” Le digo, y le guiño un ojo, a lo que Satomi no se da cuenta. 

El Prof. Tarade se sonroja y me sonríe. 

Así que nos quedamos los dos en la sala de profesores mientras me indicaba como llenar los papeles. En un momento, sé que está deseoso de tocar mi cuerpo, así que me le acercó y le apoyo mis tetas en su hombro, haciéndome la desentendida. 

Al terminar los papeleos, el profesor se despide y se va apuradamente. Yo lo sigo a escondidas, y veo que entra rápidamente al baño de hombres y se mete en un box. 

Yo lo sigo, y antes de que cierre la puerta, entro, asustándolo, lo que hace que se siente estrepitosamente en el inodoro. 

“Que...Que sucede!” Me grita asustado. 

Ahí puedo ver su pene erecto debajo de su pantalón. 

“Veo que tenes un problema y yo vengo a ayudarte.” 

Me pongo de rodillas entre sus piernas, y le bajo el pantalón y sus calzones. 

Veo toda su hombría y empiezo a lamerla mientras lo miro a la cara. El estremece, y tira su cuello para atrás. 

Así que meto su falo en mi boca y comienzo a mamárselo, cada vez más rápido. El me agarra de la cabeza y me empuja para que entre su falo más profundamente en mi garganta, y luego de varios segundos, saca su pene de mi boca y acaba en mi cara. Yo lo recibo gustosa. 

Mientras que voy lamiendo su semen que cayó en mi cara, me acerco de nuevo a su pene y se lo limpio. Eso hace que vuelva a ponerse erecto. 

Así que levanto mi falda y corro mi lencería para un costado así puedo meter su pene en mi vagina, le doy la espalda y de un sentón meto todo su pene dentro de . 

Sosteniéndome en sus piernas con mis brazos, empiezo a meter y sacar su pene, a los pocos segundos el acaba dentro de mí y yo me vengo junto con él. 

Me paro y me empiezo a limpiar el semen con papel higiénico, me giro para mirarlo y le digo: 

“Espero que nos llevemos bien.” Le sonrío y me voy 

Son las 11:30 h 

Aprovecho que ya terminé con mis papeles, y vuelvo a la sala de profesores. 

Ahí se encuentra Satomi, que volvía de una de sus clases. 

“Oh, Futako. ¿Cómo te fue con el profesor Tarade?” Me pregunta mi compañera. 

“Por suerte perfecto, es muy bueno explicando.” Le digo sonriendo, recordando nuestro encuentro en el baño.  

“Me alegro, generalmente no tiene muy buena relación con el resto de las profesoras.”  

“Que raro, conmigo fue muy amable.”  

Seguimos conversando con Satomi, de cosas del trabajo y algunas trivialidades de la vida. 

En eso, escuchamos unos golpes en la puerta de la sala. Como éramos las únicas allí, Satomi le dice 

“Adelante.” Levanta un poco la voz para que sea escuchada por la persona que estaba tocando la puerta. 

En eso aparece mi alumno Raito. Se lo ve algo nervioso. 

Raito!” Digo sorprendiéndome de verlo en ese lugar. “Pasó algo?” Le pregunto preocupada 

Entonces me doy cuenta de que tiene su pene totalmente erecto a través de su pantalón. 

“Yo...necesito sus consejos, profesora Futako.” Me dice sonrojado. 

“Claro corazón. Me puedes pedir lo que quieras.” Sonrío sabiendo lo que probablemente me iba a pedir. 

Miro a mi compañera de trabajo, y veo que está totalmente roja viendo la entrepierna de mi alumno. 

“Profesora Satomi.” Le digo a lo que ella. “Si me disculpa, voy a atender las dudas de mi alumno. ¿Puedo usar el cuarto vacío?” Señalo la puerta que daba a la habitación que esta pegada a la sala de profesores. 

“Eh? ¡Ah! ¡Si, si!” Me dice torpemente. 

Entonces llevo a mi tierno alumno conmigo, y entramos al cuarto. 

En él había una mesa con varias sillas. Lo invito a que se siente en una de ellas y cierro la puerta. 

“Dime Raito, tienes algún problema o inquietud que quieras hablar?” Le pregunto mientras tomo asiento frente de él. 

Al principio, no me respondió. Estuvimos unos segundos en silencio.  

“Al parecer es algo complicado, pero tienes que saber que puedes confiar en . Se que recién me conoces y solo tuvimos una clase, pero que estoy totalmente abierta a cualquier pregunta que me hagas.” Intento hacer entrar en confianza. 

El niño me mira detenidamente, entonces decide hablarme de su problema: 

“La verdad, es que desde que tuvimos la clase, no pude dejar de pensar en usted, profesora.” Me dice totalmente rojo. “Y desde entonces, estoy con mi pene totalmente erecto.” 

Me relamo los labios cuando me dijo eso, entonces le digo: 

Raito, no tienes que preocuparte. A tu edad es común que tengas una excitación involuntariamente y a cada rato. No pasa nada, pero también es necesario liberar de vez en cuando eso.” Le digo mientras me levanto de mi asiento y voy cerca de él. “No creo que siempre, pero puedo ayudarte con eso si me lo pides.” 

Me arrodillo delante de Raito mientras aún estaba sentado, y empiezo a manosear sobre su pantalón su pene. El niño se estremece un poco, pero continuo. Voy bajando su pantalón con sus calzones, dejando al aire su hermoso miembro erecto.  

Lo masturbo unos segundos y luego se la empiezo a lamer como un helado.  

“Ah! ¡Profesora!” Me dice mi lindo alumno, mientras yo le hago una rica mamada. 

Continuo varios minutos, y veo que muy pronto Raito se va a venir. Retiro de mi boca su pija totalmente mojada por mi saliva, entonces dejo mis enormes pechos al aire, y le hago una turca. 

Lo miro, me encanta ver su cara de placer mientras me folla las tetas. 

Acaba cuando quieras” Le digo. Y casi como si le hubiera dado permiso, acaba fuertemente dejando salir toda su leche sobre mis pechos y mi cara. Con mi mano, voy juntando su dulce néctar y lo voy llevando a mi boca para saborearlo. 

Lo miro, y su pene aún estaba tieso 

“Veo que podemos ir por otra ronda” Me saco mi tanga, le doy la espalda para meterlo dentro de mi coño, pero Raito me detiene: 

Podríamos hacerlo mientras nos vemos uno al otro la cara” Me dice, no esperaba que quisiera hacerlo así 

“Pero mi pene va a apuntar a tu cara.” Le digo 

“Por eso quiero hacerlo así.” 

Le sonrió entonces hago lo que me pidió. 

El aún sentado, con su pene palpitando, y yo apuntándolo a mi coño. De un sentón, entra completamente dentro de . Voy moviendo mis caderas dejando entrar y salir su pija. La mía se balanceaba de arriba a abajo con cada movimiento, entonces de la nada Raito la toma con una de sus manos y me empieza a masturbar. Eso fue algo sorpresivo, pero sigo cabalgando sobre él. 

Seguimos unos cuantos minutos así, acerco uno de mis pechos a su rostro, y el empieza a chupar de mi pezón. Entonces él acaba dentro mío, y yo lo hago al instante, acabando en mis tetas y en su rostro. Nos quedamos así un tiempo. Veo su cara bañada por mi semen entonces me acerco y lo empiezo a limpiar con mi lengua. 

“Estas satisfecho?” Le pregunto 

“Si, profesora. Usted es la mejor” Me responde alegremente. 

Nos quedamos un tiempo así, luego nos separamos y nos vestimos. Me despido de Raito y el sale por la puerta de la habitación. Luego, acomodo todo como estaba antes y salgo también. 

 


Son las 12 del mediodía 

 


Solo queda una hora para terminar el día laboral, así que voy completando lo que me falta de papeleo. Por suerte el profesor Fukuo me explicó cómo proceder con este trabajo. 

Termino y aún me queda media hora. Me fijo y hay varios profesores que se están juntando para hablar 

Después veo a Satomi, que se va acercando a mi escritorio. 

“Todo bien? ¿Pudiste con la burocracia?” Me dice riéndose un poco. 

“Por suerte sí. Igual, podrías darle un vistazo, ¿por si no me confundí en algún lugar? 

Satomi lo mira detenidamente, y al instante me responde: 

“Si, está todo bien. Si quieres vamos a guardarlo y te muestro donde es.” 

“Muchas gracias, Satomi.” Le agradezco. Por suerte me tocó una compañera muy amable. 

Fuimos a guardar todo. Al terminar, ya se va haciendo la hora. En eso Satomi me dice: 

“Tienes planes para almorzar? Si quieres podemos ir a un lugar muy lindo y barato que está a un par de metros.” 

“Me encantaría comer contigo.” Le digo. 

 


Saludamos al resto de los profesores que estaban presentes, y salimos al pasillo. 

Vamos charlando de distintas cosas mientras vamos a la salida principal, ahí me cruzo al director: 

“Señorita Kintama, ¿cómo le fue en su primer día en nuestra institución?” Me pregunta 

“Debo decir que el ambiente laboral es excelente y los niños son todos unos amores. Fue un placer estar en frente del aula” Le digo con una sonrisa 

“Me alegro de escuchar eso. Por favor siga con ese espíritu mientras trabaja junto a nosotros, y espero que su plan de estudio de resultados.” Lo dice mientras me guiña un ojo. Al instante me doy cuenta de que habla de mi misión de curar la infertilidad de todos los alumnos y aumentar el apetito sexual de los mismos. 

“Espero estar a la altura de sus expectativas. Si me disculpa, me retiro.” Le digo firmemente 

“No se preocupe,  que va a cumplir muy bien con su trabajo. Vaya con cuidado a su casa.” Me despido del director. 

Alcanzo a Satomi que estaba un poco más adelante, y continuamos nuestro camino al restaurante para almorzar. 

Al llegar al lugar, nos sentamos en la mesa enfrentadas. Se acerca la mesera y elegimos nuestros platos. 

Mientras esperamos, le pregunto a Satomi: 

“Perdón que te pregunte, es de metida. Pero no tenes calor con toda esa ropa? Aún los días son bastante calurosos.” Señalando su buzo y su pantalón largo. 

“Ah, eso. Lo que pasa es que no me siento cómoda que me vean mi cuerpo” Me contesta algo apenada. 

“Que lastima, ya que se nota que tienes un cuerpo hermoso.” Le digo, poniéndola roja como un tomate. “Estoy segura de que te llevarías todas las miradas de los profesores si llevaras algo más ajustado. 

“No, no creo. Jamás podría vestirme así. Me moriría de vergüenza. Además, no tengo otra ropa que no sea ropa holgada.” 

“Si no quieres, no te voy a obligar, pero si quieres podemos ir un día a ver ropa. Sería una salida de chicas.” Le digo entusiasmada. 

Satomi me mira algo indecisa.  

“Pero sería una salida, es para ver ropa, hablar y divertirnos.” Intento que se decida 

“Está bien, me gustaría salir con Futako.” 

“¿Entonces quedamos así, te parece ir el fin de semana próxima?”  

Ella me confirma y nos pasamos nuestro contacto. Seguimos conversando, mientras terminamos de comer. 

Al finalizar, salimos y nos despedimos. 

 


Son las 14:30 

 


Entro al subterráneo en dirección a mi casa, está bastante lleno de pasajeros.  

Pasa una estación, y siento una mano que me manosea una nalga. Miro para atrás y veo a un oficinista. Dejo que me siga tocando. Sube más gente en la siguiente estación, lo cual hace que se me pegue su entrepierna en mi culo. Puedo sentir su pene erecto dentro de su pantalón. 

Con mi mano, empiezo a tocarle su miembro sobre sus ropas, mostrándole que estaba dispuesta a que hago lo que quiera. Una de sus manos toma desde atrás uno de mis pechos, apretándolo suavemente mientras me lo masajea. Veo para adelante, y hay una chica de preparatoria, mirando como me manosean, pero lo que más mira es mi pija parada, que se nota en mi falda. 

Aprovechando el empuje de mi “acosador”, me acerco a la chica, apoyándome en ella, dejando que sienta la dureza que asomaba desde mi entrepierna 

Subo un poco mi falda, así mi pene solo es detenido por mi tanga. La chica empieza a tocarlo con timidez, mientras yo voy bajando el cierre del pantalón del oficinista, liberando su compañero. Con maestría, lo guío y hago que me penetre mi culo, entrando fácilmente dentro de . Dejo largar un pequeño gemido. Veo la cara de mi “acosada”, y mira con fascinación mi pene. Lo libero de mi tanga, y guiándola con mi otra mano la llevo debajo de la falda de ella, tocando su coño a través de su braga.  

“Por favor, métemela.” Me suplica la joven. Sin pensarlo dos veces, corro su braga para un costado y meto mi pene rápidamente dentro de ella.  

El oficinista, me folla a un ritmo lento pero constante, mientras que yo lo hago con la chica. Dejo al aire uno de mis pechos, y ella lo toma en su boca para chuparme uno de mis pezones. Su coño deja salir sus flujos, haciendo más fácil la penetración. Los embates en mi culo se hacen más potentes y violentos, y mis gemidos son más difíciles de disimular. Tomo de las nalgas a la chica, así mis penetraciones son más profundas.  

Entonces ciento que mi culo se llena de leche, mi compañero no pudo aguantar más y baña todas las paredes de mi recto. En los segundos continúo follando a mi otra compañera, y en los que acabo dentro de ella y le doy un beso para acallar nuestros gemidos. Nos quedamos así, varios segundos más, disfrutando de estos placeres que estábamos viviendo sin importarnos lo que pasaba alrededor.  

Me arreglo lo más que puedo, y tomo de la mano a mis dos compañeros sexuales guiándolos afuera del tren y llevándolos al baño, y antes que puedan decir algo, me ciento en el inodoro, coloco a la chica sobre  y le digo: 

“Te parece si hacemos una doble penetración?” Y sin esperar su respuesta, penetro su coño nuevamente, con mis manos abro su ano y le digo al hombre: 

“Vamos, no pierdas el tiempo.”  

Ni lento ni perezoso, mete de una estacada su pene en culo. La chica deja salir un pequeño grito de dolor, pero luego se convierte en gemidos de placer. 

Empezamos a bombear nuestros penes dentro de ella, yo la empiezo a desnudar mientras que yo hago lo mismo con mi ropa. Ella tiene unos pechos muy lindos que entraban fácilmente en mi palma, y los empiezo a manosear 

Seguimos varios minutos en esa posición, hasta que acabamos dentro de ella. Mi compañero retira su pene de la chica, y queda exhausto en el piso. Yo aún estoy totalmente erecta, así que hago que ella me la chupe, ella accede y empieza a mamármela desaforadamente, metiéndola hasta su garganta, casi ahogándose.   

Luego retiro mi pene de su boca, y le digo que se ponga en cuatro en el piso, y sin esperar la ensarto en su ano mi pija. El hombre ahora ya estaba recuperado para un round más, así que se acerca por atrás y me la mete en el coño. Coordinamos nuestros cuerpos para darnos el mayor placer posible, él me toma de mis tetas y lleva mi boca a la suya, sin dejar de penetrarme. Yo tampoco dejo de mover mis caderas para seguir follando a la chica agarrándola de la cintura para continuar con nuestro trencito follador. 

Los gritos de placer de ella llenaban el cuarto del baño: 

“Me voy a venir! ¡Lo quiero dentro de mi culo!” Gritaba a lo que respondo: 

¡Yo también voy a venirme, vengámonos juntos!”  

Entonces al mismo tiempo que siento mi coño llenarse de semen, yo acabo en el culo de la chica, inundando sus entrañas de mi rica leche. 

Saco mi pene de su culo, y él saca el suyo de mi coño. Me pongo en cuatro patas y le limpio su pene ávidamente con mi boca, mientras chorrea semen de mi agujero. Entonces, la chica también empieza a limpiarme mi coño y luego mi pene dejándolo totalmente limpio. 

Cuando terminamos, estábamos los tres en el suelo agitados. Al recuperar el aliento, les digo: 

“Esto estuvo muy rico.” Mirándolos, al instante la chica empezó a vestirse. 

“Lo siento, no  qué me paso.” Intentando escusarse  

“No te preocupes, solo te dejaste llevar por tus instintos sexuales.” Le digo mientras me acerco a ella. “Al igual que el joven aquí presente.” Señalándolo al otro integrante del trio. 

“Yo, perdón me deje llevar por su cuerpo.” Me dice el hombre. 

“Mejor nos presentamos. Mi nombre es Futako.”  

“Mi nombre es Suzuki” Dice el hombre mientras, se va colocando sus calzones. 

“El mío es Mae. Un gusto.” Dice formalmente la adolescente. 

“Vaya forma de conocernos. Igualmente, no me quejo. Se sintió delicioso.” Les digo. “Realmente me encanto hacerlo con ustedes.” 

Se sonrojan un poco, pero me confirman que también lo pasaron genial. 

Hablamos un poco más mientras nos íbamos vistiendo. Les pido sus contactos, para un futuro encuentro.  

Me despido y continuo mi camino a mi casa. 

 


Son las 16  

 


Al llegar a mi hogar, me desvisto, voy al living y tomo dos consoladores que tengo ahí, y me los llevo al patio. 

Los coloco con sus sopapas en el piso así quedan firmes uno al lado del otro, y los dirijo a mi coño y a mi culo, y suavemente los inserto dentro de . 

Entonces empiezo a hacer sentadillas, una tras otra, metiendo y sacando los juguetes de mis mojados agujeros, mientras mi pene bailaba de arriba a abajo por mis movimientos. Mi “entrenamiento” es visible desde la calle, así que de vez en cuando algún transeúnte desprevenido me ve mientras muestro mi indecencia. En un momento, pierdo la cuenta y solo me dedico a disfrutar cada penetración, hasta que me vengo y empiezo a largar mi semen sin dejar de hacer sentadillas, lo que hace que se formen figuras en el aire mientras salen borbotones de leche. Me voy pajeando así sale más cantidad y riego todo el césped.  

Cuando dejo de venirme, me quedo sentada aún con los consoladores en mis orificios, y veo que vuelvo a tener público, en este caso una oficinista y dos chicas de secundaria, filmándome con sus celulares. 

Les sonrió y hago unas sentadillas más mientras me masturbo mi pene. Me voy a venir de nuevo pero esta vez, apunto con mi pene a mi cara, tengo otro orgasmo, y derramo varios chorros de leche sobre mi cara y mis pechos.  

Vuelvo a ver a mis espectadoras, las cuales se encuentran con las caras totalmente rojas, mirando atónitas mi entrenamiento. 

Se van y yo decido que es suficiente exhibicionismo por ahora. Me ducho. Luego hago un baño de inmersión para relajarme. Me quedo así unos 15 minutos. 

Agarro una toalla y me seco, y veo que me llegó un mensaje de Maki: 

“Hola Futako. ¿Cómo estás? Quería preguntarte si nos podemos ver hoy.” 

A lo que le respondo: 

“Claro Maki. ¿A qué hora y en donde? 

A los pocos segundos Maki me devuelve el mensaje: 

“Si puede ser a las 19 en mi departamento.” 

Le confirmo que voy a ir a esa hora. Así que me visto, tomo mi cartera y voy a lo de mi amiga 

 


Son las 19 horas 

 


Llego a la hora que arreglamos, toco el timbre de su departamento, y escucho la vos de Maki acercándose: 

“Ya voy”  

Me abre la puerta, y nos saludamos con un abrazo: 

“Gracias por venir, Futako. Perdón por llamarte tan de repente.” Me dice 

Sabes que no me tenías que pedir perdón, si me necesitas voy a venir siempre que pueda.” 

Entonces entramos, es un departamento de 3 habitaciones, un comedor-living, la pieza de Maki y una que la utiliza para practicar la letra y las coreografías de sus canciones. 

Nos sentamos en el sillón ubicado en el living, y nos ponemos a hablar. Maki me pregunta por mi primer día de trabajo en la escuela, y le comento con lujo de detalle todo lo que pasó. 

Luego de una larga charla, le pregunto: 

“Y cómo te está yendo con las prácticas de idol?” 

“Es sobre eso que quería hablarte. Necesito tu ayuda.” Me dice Maki algo afligida. “Me presentaron la nueva coreografía, pero no creo poder realizarla frente al público.” 

“Pero cual es el problema? ¿Es muy difícil?” Pregunto con curiosidad. 

“No, el problema principal es la vestimenta.” 

Entonces me muestra lo que tiene que usar, y un micro bikini, con una tanga que cubre su pene, ahí fue cuando me di cuenta el problema que tenía. 

“No puedo salir con eso al escenario, pero los del estudio me dijeron que así iba a ser más popular. Por eso te quiero pedir que me ayudes y seas mi público mientras realizo la coreografía.” 

Le sonrió y le digo: 

“Por supuesto Maki. Si quieres podemos empezar ahora.” 

Entonces con una sonrisa radiante, Maki se levanta y va a cambiarse. Pasan unos minutos y aparece nuevamente. Veo su hermosa figura con el micro bikini, y tengo una erección instantáneamente. 

Maki me lleva a la pieza donde práctica sus coreografías, pone la música, y comienza su actuación. 

Empieza con unos movimientos algo torpes moviendo sus brazos y sus piernas al ritmo de la música. Se ve en su rostro que se está muriendo de vergüenza.  

Luego sigue moviendo sutilmente su cadera mientras sus pechos revotan de un lado al otro.  

Pasan unos minutos y termina la coreografía. Entonces ella me mira y me pregunta: 

“Y que te pareció?” 

Yo le respondo: 

“No te enojes por lo que te voy a decir, pero tus movimientos son muy duros, tienes que aflojar los músculos y dejarte llevar un poco.” 

“Eso intento. Pero casi me paralizo.” Me dice algo decaída. 

“Y si yo estoy al lado tuyo bailando?” Le sugiero. 

“En serio harías eso?” a lo que le respondo 

¿Claro, tendrías un bikini como eso así me lo pongo? 

Entonces me trae otro conjunto, y estamos las dos en la habitación. Maki vuelve a poner la música, entonces imito los movimientos que realiza Maki, realmente no son muy difíciles. 

Veo que ella sigue algo dura con sus movimientos, entonces decido de ponerme algo más picante. 

Muevo mis caderas mientras me masajeo mis tetas siguiendo el ritmo. Luego me pongo en cuclillas y abro mis piernas para que se vea mi pene semi erecto debajo de mi tanga. Coloco mis manos detrás de mi cabeza y empiezo a menear mi cadera, haciendo que mi pene se tambaleé de arriba a abajo. 

Me levanto y giro para mostrar mi trasero y con mis manos separo los cachetes de mi culo para mostrarlo a mi publico imaginario. 

Me acerco a Maki, y pongo mi pierna en su entrepierna, refregando mi miembro en su pierna, chocando nuestras tetas. A este punto, las dos estábamos con nuestros penes a mil. 

De a poco, la voy desnudando, mientras yo hago lo mismo. Siguiendo el ritmo, empiezo a chocar nuestras pijas, y al mismo tiempo le llamo a Maki sus pezones. 

No aguanto más, entonces me agacho y engullo su delicioso pene, ella de forma instintiva mueve sus caderas para meter su pene lo más profundo de mi garganta. Pasamos así unos segundos, hasta que ella retira su pene de mi boca y me acaba en la cara. Yo recibo gustosa su fluido. 

Yo aún estoy con mi pija al palo, entonces ahora ella se agacha y me la mama fuertemente, mientras yo me masajeo mis pechos.  

Saco mi pene y me acuesto en el piso, entonces ella se coloca para hacer un 69, y nos dedicamos varios minutos en chuparnos nuestras pijas.  

Entonces acabamos al mismo tiempo dentro de nuestras bocas. Ella aún no estaba acostumbrada entonces deja caer mi semen, pero yo me trago el de ella sin sacarme su pija de mi boca. 

Nos separamos un poco, para recomponernos.  

Le digo de forma picara: 

“Y que te pareció mi idea de coreografía?” 

“Es imposible que haga eso!” Me dice imaginándose en el escenario frente a cientos de personas. 

“Bueno, pero la anterior coreografía es menos arriesgada que lo que hicimos. Si quieres podemos practicar un par de horas más.” 

 


Así estuvimos unas 2 horas más, practicando y mamándonos los penes mutuamente. Maki era más agresiva con cada intento, así que nuestra “sesión” fue un éxito. 

 


Me despido de Maki, ella me agradece, y le digo que podemos practicar otro día 

Salgo de su casa, tomo el transporte público y llego a mi casa 

 


Son las 23 horas 

 


Este día fue bastante largo, así que simplemente me voy a dormir. Mañana sigue otro día ajetreado en el colegio. 

arrow_back Previous

Age Verification Required

This website contains adult content. You must be 18 years or older to access this site.

Are you 18 years of age or older?